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11. Disco, Blonde Redhead

El breve sobresalto que provoca la sensación de destiempo cuando miras el reloj de pared y el segundero parece haber vuelto atrás en un segundo; despertar una hora después de lo previsto o haber dormido la siesta  y al abrir los ojos creer que es el siguiente día. Multiplicar estos efectos pueden ser comparados a escuchar once canciones pop atípicas, destempladas, sin época, melancólicas y melodiosas. Contextualizadas en un ambiente lluvioso y frio. Cantadas y tocadas por una japonesa y dos gemelos italianos con voces destrozadas y casi irreales.

En 2004 Blonde Redhead lanza su sexto disco de estudio después de una carrera desde 1995 plagado de noise rock, solos de guitarras y gritos. Ahora Misery Is A Butterfly  se impregna con música de cámara y maquinas casi imperceptibles más el disonante clavicordio presente en la mayor parte del disco. Una cantada por ella, y una él, esa es la dinámica y orden del disco, mientras el otro gemelo se encarga tímidamente (y así lo amerita el disco) de la batería. Este disco de estudio de los ahora neoyorkinos no se parece en casi nada a lo que habían hecho hasta el 2000 en Melody Of Certain Damaged Lemons su anterior trabajo. Quizás el desafortunado episodio de ella, Kazu Makino, al  haber sido pateada por un caballo desbocado (patente en Equus que finaliza el disco, con video incluido) o solo por esas cosas de la vida hicieron de este disco algo casi insuperable, una oda a la belleza y a la tragedia, una precioso retrato enmohecido por el tiempo, un eco infinito de suspiros, lagrimas y alegría.

Destacan entre otras, Elephant Woman, canción usada para Hard Candy, la perturbadora película protagonizada por la menuda Ellen Page. Kazu se luce con una voz que se pierde entre la masa de sonido hablando sobre el dolor de ser discriminado. Le sigue mas abajo Melody casi como un  reloj de pie dando las campanas de la hora en punto. Magic Mountain, cantada y escrita por Makino sobre la novela del alemán Thomas Mann del mismo nombre, libro que en su prólogo se encarga indirectamente de abrir un poco la idea del álbum “en otro tiempo, en el pasado, antaño, en el mundo anterior a la Gran Guerra, con cuyo estallido comenzaron muchas cosas que, en el fondo, todavía no han dejado de comenzar”. Y Equus anteriormente comentada hace gritar exquisitamente a Kazu Makino en guitarras, bajos y baterías a la usanza de antaño.

Posteriormente Blonde Redhead sacan en 2007 el disco 23, mas electrónico casi sin bajos y con más teclados. Las voces toman tintes mas misteriosos, mas new wave. En 2010 sale el esperado Penny Sparkle menos ruidoso y mas minimalista que los anteriores pero que mantiene en muchos momentos el ambiente onírico característico de la banda.

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