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Escuché el nuevo disco de Beach House y quedé simplemente asombrado, no se me ocurre otra frase que “Lo hicieron otra vez”. El disco se titula Bloom y es una nueva muestra su talento sublime. Es sabida la manera en que se estructuran sus canciones, con gusto a tristeza optimista, una especie de melancolía que añora el pasado pero que ama y se impacienta por  lo que se avecina. Nunca baja. Cincuenta minutos de pura fantasía. Sin duda lo mejor en lo que va del año.

Dos mil doce  no se ha comportado como el prolífico Dos mil diez y hasta el momento no me había regalado nada extraordinario musicalmente de principio a fin, a excepción del Herreros y Fatigas de Klaus&Kinski, el homónimo de Hospitalary y uno que otro single de Jonquil y The Shins. Un total fracaso fueron para mi los discos de Joe Crepúsculo, Andrew Bird,  Air y  The Ting Tings. Y casi como por un apego a lo clásico debo darle unas últimas vueltas a los de The Maccabees, The Magnetic Fields y First Aid Kit. El gran hype de lo que va del año; Lana del Rey, hype y tediosamente largo. Linda-preciosa ella pero me aburre.

La idea ahora es esperar los discos nacionales que se vienen de Alex+Gepe y el de Protistas que promete con el single que se regalaron. Dënver está maqueteando y sería genial tener alguna cosita de aquí a fin de año. Lo de Gepe solito parece que va para el próximo año.

Gepegepegepe…

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