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Los films de Wes Anderson son mi especial fetiche desde hace unos tres o cuatro años. Una día, extrañamente, de esas cosas que pasan muy pocas veces en la televisión abierta (como aquella vez en que transmitieron La Naranja Mecánica en TVN para competir con el Festival de Viña) pusieron en el 13 la película Rushmore, era domingo como a las 4 de la tarde, era verano pero había quedado de juntarme con unos amigos para ir a unos juegos mecánicos cerca de donde vivo, por eso no pude verla completa pero quedé cautivado con lo especial que eran esas escenas bien cuidadas y ese humor particular, escaso en las películas populares. Ese fue mi primer acercamiento al cine de Wes Anderson, director estadounidense de películas y anuncios de televisión, con un estilo único y exquisito. Desde ahí no descansé hasta ver los siete films que tiene hasta el año pasado, mientras espero expectante su nuevo trabajo, The Grand Budapest Hotel que saldría entre el segundo semestre de este año y los primeros meses del próximo.

Su carrera es reciente y desde su debut con Bottle Rocket en 1996 hasta Moonrise Kingdom de 2012 usa un reparto recurrente compuesto principalmete por los hermanos Wilson (Owen y Luke), Bill Murray, Jason Schwartzman y Anjelica Huston por ejemplo. Además ha trabajado con Olivia Williams, Jeff Goldblum, Gwyneth Paltrow, Ben Stiller, Danny Glover y más recientemente Bruce Willis y Edward Norton, además de un puñado no despreciable de interesantes secundarios, lo cual es una magistral muestra de que con un reparto estelar de actores se pueden hacer películas no convencionales destinadas a una audiencia no popular. La música casi siempre a cargo de Mark Mothersbaugh de Devo y en el guión junto a Owen Wilson y Roman Coppola.
Su estilo de relato es personal, didáctico, detallado y minucioso. Desde la escenografía y la tipografía inconfundible hasta el prendedor de una chaqueta y un zapato casual de una escena tiene una especial dedicación en la elección para un resultado final de fotografía en la que todo combina absolutamente, una especie de foto familiar constante en la que todos sus miembros asisten con su mejor tenida.

Dedicaré a sus películas dos entradas de mi blog en las que explicaré a mi modo cómo es cada una de sus obras.

Bottle Rocket (1996)

Bottle Rocket

La obra prima de Anderson logra poner el humor inteligente que lo caracterizará por encima de la estética tan propia de él. Trata en principio de dos locos (uno más que el otro) Anthony (Luke Wilson) y Dignan (Owen Wilson) que emprenden su estúpida escapada de un manicomio, a pesar de que ingresaron de forma voluntaria para convertirse en grandes ladrones junto a un tercero, el chofer, Bob (Robert Musgrave) en una librería, obteniendo un pequeño botín. Ahora son fugitivos y la idea es llamar la atención de un gran jefe mafioso que los puede contratar, el problema se produce en el camino cuando Bob los abandona y Anthony se enamora de Inez (Lumi Cavazos), una mucama latina, lo que termina rompiendo la relación de “trabajo” entre los hermanos Wilson. Es así como Dignan sigue solo su camino hacia El Sr. Henry (James Caan)(el jefe de la mafia que se esconde tras una fachada de servicios de paisajismos), la única esperanza en su plan. Luego de un tiempo Anthony y Dignan se encuentran y este último le cuenta que trabaja para el Sr. Henry, se van a buscar a Bob, hacen las paces y se unen al equipo de la mentada mafia. Están a punto de hacer el atraco de sus vidas pero no todo sale como lo planearon.

Malentendidos de idioma, enredos varios y un ataque al corazón en pleno robo, conspiran contra estos inocentes y desafortunados seudo-ladrones que al final nada saben. Se traspasa el aire cálido y sereno del suroeste de Estados Unidos tan bien retratados en la fotografía. Entre risas y carcajadas se suceden escenas inolvidables como la del anciano (Kumar Pallana) que, como no escuchó bien las instrucciones de este importante y presuroso robo decide sentarse a esperar.

Bottle Rocket es la historia de tres idiotas haciendo algo importante. Coescrita con Owen Wilson y musicalizada por Mark Mothersbaugh parece no tener todo lo que ama Wes Anderson en cuanto a lo visual, como lo hace en sus siguientes filmes, pero es una película que no defrauda en el más mínimo detalle.

Rushmore (1998)

Rushmore

El retrato imposible de un adolescente genio y al mismo tiempo un maldito desgraciado llamado Max Fisher (Jason Schwartzman); la pulga en la oreja de la selecta academia a la que asiste gracias a una beca. Genio porque participa de manera entusiasta en todos los talleres extra curriculares que existen (editor de un diario de la academia, presidente del club francés, vicepresidente del club de numismática, capitán del equipo de debate, director del equipo de lacrosse, presidente del club de caligrafía, capitán del equipo de esgrima, etc.) y si no existe, no hay problema, el los inventa. Genio porque escribe elaboradas y realistas obras teatrales que deslumbran a todos. Genio porque su idea es hacer un monumental acuario para la escuela y casi lo logra. Pero un maldito desgraciado porque no deja de acosar a la profesora del Kinder, la señorita Cross (Olivia Williams) de la cual se enamora. Tampoco deja en paz al Sr. Blume (Bill Murray) apoderado y financista de la academia, del cual se hace amigo pero le declara la guerra cuando éste comienza una relación con la Srta. Cross. Una pulga en la oreja porque una vez expulsado de la academia busca la manera de seguir involucrándose en ella. Un desgraciado porque se encarga de manipular cada situación a base de mentiras y carisma para salirse con la suya, y por lo mismo nuevamente un genio.

Un relato divertido y coherente lejos de ser simplón que se entreteje de manera magistral con la de aquí en adelante atractiva paleta de colores de Wes Anderson en forma de vestuario, estantes, paredes y decorados varios. La mitad de la música a cargo de un barroco Mothersbaugh y la otra mitad a cargo de clásicos de Unit 4 + 2, The Kinks, Lennon, The Who y Cat Stevens por nombrar algunos.

Jason Schwartzman se luce en su especial papel como Max Fisher, el quinceañero que pone en jaque relaciones amorosas de adultos, amistades y a una completa academia empaquetada con una inteligencia nunca vista en uno de sus peores estudiantes de Rushmore, en la que es quizás la mejor película de Wes Anderson.

The Royal Tenenbaums (2001)

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Relato en tono dramático y comedia de los Tenenbaums, una familia con niños genio, dividida por rivalidades, envidias y rencillas viejas que transformaron sus vidas en desgraciadas por culpa un padre presente-ausente, Royer (un calculador Gene Hackman) que es exiliado de la familia después no saber comportarse ni siquiera post separación de su esposa, Ethelin (una delicada pero firme Anjelica Huston). Cada personaje tiene un desarrollo asombrosamente profundo, detallado al principio a modo de escenarios breves y bien cuidados en fotografía que son una marca de Anderson ya desde Rushmore y a medida que avanza la historia los personajes ya adultos muestran sus infelices vidas debido a muertes de familiares, amores no concretados y llevar vidas vacías.

Los hijos; Chas (Ben Stiller), un hombre que tras ser un precoz genio de los negocios se sume en una profunda depresión por la pérdida de su esposa en un accidente, ahora solo se dedica a hacer simulacros de emergencia para él y sus dos hijos gemelos. Margot (Gwyneth Paltrow) es la adoptada, Una mujer que de niña creó obras de teatro y en su adolescencia buscó a su verdadera familia para volver luego de dos semanas a la casa de sus padres adoptivos, ahora es una cabizbaja mujer fumadora casada con un psicólogo (Bill Murray) al que no ama. Richie (Luke Wilson) es el favorito de su padre, un tipo insatisfecho con su vida luego de ser un famoso tenista que pierde un gran torneo por amar en secreto a una mujer casi prohibida, su hermana adoptada, Margot. Eli Cash (Owen Wilson) es el vecino que desde niño tiene una fijación con la vida de los Tenenbaums, quiere ser uno de ellos, por lo que pasa todos los días en la casa de la familia. Hoy es un famoso escritor drogadicto.

El padre vuelve a casa con la excusa de que le detectaron una enfermedad mortal pero con la real intención de vivir gratis luego de ser echado del hotel en que vivía hace años por no pagos, tras quedarse sin trabajo como abogado. Su ex esposa trata de rehacer su vida y éste al enterarse gracias a Pagoda (Kumar Pallana) (un divertido mayordomo alcahuete indio que lleva y trae cuentos entre la ex pareja), decidió impedir a toda costa que ella se case con Henry Sherman (Danny Glover), el negro.

La historia relatada por Alec Baldwin a modo de capítulos de un libro escrito por Ethelin es quizás una de las películas de Wes que explota más el uso del color, sobretodo en el vestuario, en donde como si fuera una caricatura cada personaje tiene su tenida permanente (el abrigo de piel de Margot, el buzo Adidas rojo de Chad, el traje café con el cintillo deportivo de Richie y los flecos vaqueros de Eli Cash). Un relato vivaz de cómo el comportamiento de los padres influye en la psicología de sus hijos, de cómo vidas tan prometedoras se transforman en triste e infelices, aunque aquí como en pocas ocasiones de la vida el amor y el respeto es más fuerte que el orgullo y el rencor.

La música a cargo del fiel Mark Mothersbaugh es cómplice de escenas memorables así también lo hacen las canciones de Paul Simon, Bob Dylan, John Lennon, The Clash, Ramones, Nico, The Velvet Undreground, Emitt Rhodes y Elliott Smith.

The Life Aquatic With Steve Zissou (2004)

Zissou

Steve (Bill Murray) es un biologo marino (un homenaje a Jacques Cousteau) al que no le importa la fama de sus documentales que comienza el viaje de venganza marítima jurando encontrar al maldito monstruo submarino que nunca ha visto al que llama “tiburón leopardo” que se comió a su su mejor amigo y socio de toda la vida, Esteban. De camino se encontrará con un supuesto hijo no reconocido, Ned (Owen Wilson) y un ataque de piratas que toman un rehén.

El belafonte es la completa embarcación, con sauna, cocina, bibioteca, sala de grabación y edición y un submarino que es explicado por el mismo Steve de manera didáctica y como a Wes Anderson le gusta detallar cada cosa en su lugar. El barco traslada a Steve y una tripulación delirante y en algunos casos extravagante. Su esposa, Eleaonor (una hermosa Anjelica Huston) es una mujer de mundo, sabia y sofisticada que vuelve loco a Steve. Steve es un sentimental y un humano con fortalezas y sobretodo muchas debilidades. La llegada de una bella e inteligente periodista embarazada, Jane (Kate Blanchett) pondrá en tierna rivalidad la hipotética relación padre e hijo. Un reparto secundario también espectacular que incluye al rival de Zissou, Allie (Jeff Goldblum), ex esposo de Eleaonor, un desagradable metrosexual miembro del club de exploradores, Klaus (Willem Dafoe) un seriote y celoso tripulante que hace el papel del fiel seguidor del jefe. Un maltrecho Bud Cort (el de Harold and Maude(1971)) haciendo de financista del club y que resulta ser un olvidado rehén de los piratas.

Los tonos celestes son contantes a lo largo del film y los trajes de la tripulación inspirados en la antigua exploración submarina combinan muy bien con las zapatillas Adidas (hechas específicamente para el film). La música incidental a cargo de un didáctico y 8bitero Mark Mothersbaugh junto a las canciones de David Bowie interpretadas en un estilo bossanova por el carioca Seu Jorge, que aquí aparece como parte de los subordinados solo con una guitarra y a modo de casualidad y relajo.

Una película que mezcla el drama crudo sobre perder viejos y nuevos amigos a causa de la muerte con la comedia del absurdo. Una historia atractiva, personal y contemplativa de cómo detrás de todo gran hombre hay una gran mujer y una enseñanza del poder de los lazos de amistad que hacen mover barcos y millonarios financiamientos pero nunca dejando de respetar la impactante hermosura de la naturaleza.

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