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Advertencia: He venido a hacer una pausa en la música y el cine para hablar de salud. Sí, sobre mi experiencia en este tema.

Hace más de dos meses estoy llevando una “vida sana” que me ha traído bastantes beneficios que no pienso sacrificar nunca más. Jamás he fumado y no le encuentro la gracia al alcohol, pero eso es para otro tema. Lo que sí hacía era tomar mucha bebida (gaseosa), y por sobre todas las marcas, Coca-cola, demasiada, todos los días. Lo otro eran los completos o hot dogs además de las papas fritas, muchas frituras. Había semanas en que comía todo esto en tres o cuatro ocasiones y a veces más de una al día, y desde 2011 empecé a notar que en las fotos mi cara se veía redondita y ya no podía disimular la papada ni la panza. El verano anterior fue un suplicio con las camisas y las poleras que me delataban. Muy pocas veces comía frutas y menos verduras. Y no hacía ejercios desde que salí del colegio en 2007, bastante.

Mi cambio de conciencia comenzó con el desafío que me propuse, no incomodarme el próximo verano y desintoxicarme de toda la mugre que había tragado. Es así como mi día comienza con un desayuno de leche descremada con plátano y avena, endulzado con miel a modo de batido en una juguera, luego un té con azúcar y medio pan tostado con mantequilla o mermelada (en el caso de tener una mañana agitada, un pan). A media mañana, solo si me da hambre antes de almuerzo como una fruta, cualquiera. Almuerzo porciones normales pero con mucha ensalada con aceite de oliva y un jugo natural (manzana, plátano y kiwi) endulzado con miel. A media tarde lo mismo de media mañana y en la once un té con azúcar y un pan con jamón de pavo o pollo. Salgo a correr tres o cuatro veces a la semana, por las tardes, y hago ejercicios de fuerza una o dos veces. No olvidar tomar mucha agua, aunque en invierno cueste más hay que hacerlo igual, el cuerpo necesita hidratarse.

A la primera semana los resultados son simplemente maravillosos, la digestión como reloj y esas largas lecturas o sesiones de facebook en el baño se convierten en un simple trámite. El ánimo por las nubes. Dos meses después doy fe de lo espectacular que es tratar de ser alguien sano, no hay nada que iguale la sensación de tener un abdomen plano (no exageraré hablando del six pack porque no es así) sin panza que esconder y sentir que el cuerpo o más bien la expresión corporal y la actitud ante la vida va cambiando. Varias personas me han dicho que no me conocieron cuando me han visto de lejos y no es coincidencia porque son personas cercanas, amigos y familiares.

Desde hace unos años que el azúcar se me baja muy rápido  así que me hice un examen de sangre y el médico me explicó que mis niveles de colesterol y demases son espectaculares y hasta me dijo “te los envidio”. En cuanto al azúcar, me recalcó que era algo totalmente normal, que mi metabolismo es algo que cualquiera desearía tener ya que consume energías y las gasta rápidamente por lo que no guarda reservas y  de lo único que debo preocuparme es de andar con una colación sana a media mañana y media tarde. Y a decir verdad desde que empecé mi cambio de alimentación casi no siento las bajas de azúcar. Es por esto que es tan importante desayunar todos los días, eso no se perdona, ni por mucho que uno se haya quedado dormido. Si no desayunamos el cuerpo saca los nutrientes de sí mismo. Nuestro propio cuerpo se desayuna; el calcio de los huesos y las fibras musculares, es por eso que después de un rato de haber pasado hambre simplemente desaparece. Una vez que el cuerpo en ayunas recibe algo de comida, guarda esos recursos como un tesoro preciado que no entrega fácilmente (grasas porfiadas) porque cree que al siguiente día pasará lo mismo y tendrá que autoingerirse  nuevamente.

La idea no es volverse loco tratando de ser alguien súper sano que jamás prueba la chatarra, el chocolate y las golosinas porque obviamente hay momentos para hacerlo pero con mucha menos frecuencia que antaño. Las cosas que hay que consumir no son nada de otro planeta, están en nuestras casas y las verdulerías cerca de nosotros. Lo genial es que sientes que lograste algo con un esfuerzo inicial pero hoy ya es lo más normal del mundo, porque uno se va entusiasmando y se va documentando al respecto para comer aún mejor. Como para finalizar debo decir que tengo la firme convicción que las cosas light no son necesarias (solo en estos casos, ya obviamente si son necesarias para personas con diabetes u obesidad mordida por ejemplo), es cosa de pensar un poco y darse cuenta que en la naturaleza no existe lo light, el azúcar y la sal son parte de la vida, así que nada de endulzantes químicos ni mermeladas y yogures que dejan un raro sabor en la garganta.

Me asusta la idea de morir joven e interrumpir de disfrutar lo bonito que es la vida; de comer, de estar con mis amigos y familia, de ver buenas películas y escuchar el último disco de mi banda favorita. Así la frase “la salud no lo es todo, pero sin ella todo lo demás es nada” del filosofo Schopenhauer cobra mucho sentido en mi. Recomiendo a todo el que lea esto que lo intente, los beneficios son inigualables.

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