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Barragán 1

“Que la arquitectura pierda su época para hacerte vivir, que no te sitúe ni te encajone, que no quedes confinado al momento en que estás viviendo, sino que vivas también el pasado, y en eso dos tiempo puedas también vivir el futuro”. Estas palabras son de Luís Barragan, uno de los arquitectos mexicanos más importantes del siglo XX por su particular estilo fusionista e inquietud creativa poco común. Llevada a la música eso podría definir muy bien a Blonde Redhead hoy; un juego de sonidos sin época, dúctiles, elásticos y (la palabra más manoseada en estos casos) eclécticos.

Los años no pasan en vano y el trío japonés-italiano radicado en Nueva York ha sabido hacer leña de aquello. Ocho discos a su haber, Barragán es el noveno. Y en una búsqueda incansable por traicionar su anterior sonido han logrado discos increíbles como el electrónico-rockero 23 (2007) y  el intimista e invernal Misery Is A Butterfly (2004) sin olvidar canciones imposibles de Melody of Certain Damaged Lemons (2000) y Penny Sparkle (2010).

Barragán es distinto en muchos pasajes pero aun así, por contradictorio que parezca, la reconocible marca del grupo está en todas partes como una especie de sello de agua inconfundible. El disco abre con el tema instrumental que da nombre a este, compuesta por una guitarra acústica, una flauta y ambiente grabado al aire libre. Lady M da la bienvenida real con un la peculiar voz nasal y gastada de Kazu. Dripping es una canción casi plana en la que  Amedeo Pace insiste en cantar casi en una nota, ruidos varios y un abrupto final. Con Cat On Tin Roof sucede algo parecido, el bajo lleva el compás lento y cadencioso y una relajada Kazu, en la mayor parte del tema, se da el tiempo hacia la mitad para junto a la guitarra dar pequeños grititos y juegos vocales que no paran hasta el final. Lúdica. La parte más pop quizás pudiera ser The Love I One una canción romántica en plan depresivo en donde menciona al Mockingbird, un ave principalmente de Latinoamérica que en Chile conocemos como Tenca (Homenaje a los nombre de las aves en Chile). La suavidad se ve interrumpida por un montón de sonidos al mismo tiempo para dar paso un presuroso coro. Que las teclas sean las protagonistas ahora y que todo se pierda en un mar de ruidos distorsionados. No More Honey podría caer justo como un tema más en  In An Expression Of The Inexpressible (1998) y nadie notaría que fue grabado casi 20 años después, las guitarras amenazan con tomar la canción por completo pero la etérea voz de Kazu trae la calma. La eterna Mind To Be Had guarda belleza en su indecisión para tomar vuelo; teclados repetitivos y guitarra eléctrica que se advierte con dificultad, lejana. La delgada dicción de Makino en la primera parte de Defeatist Anthem (Harry and I) vuelve a hacer las delicias de los oídos acostumbrados a la voluntaria lastimosidad de Blonde Redhead. El resto del track estaría casi demás si no descubriéramos entre los sonido una especie de Trompe o Torompe mapuche, lo que también es conocido en otros lugares como Birimbao o Arpa de boca. Penúltimo es intrincada, llena de sube y bajas  y es por primera vez Amedeo y Kazu cantan a duo en este álbum, siendo quizás el momento más pop luego de The Love I One y No More Honey. La canción termina pero el alma de ésta continúa en Seven Two, el último corte del álbum, tanto así que siguen cantando juntos sobre una pista musicalmente escueta y desafinada, como si los instrumentos, los ruidos y los ambientes no quisieran haber acompañado al grupo hasta el final. Minimalista a morir.

Seguro que Barragán no será un disco recordado por sus hits, que son prácticamente nulos. Que no será recomendado como el álbum con que debes conocer la banda. Que no será muy tocado en sus conciertos. Que no tendrá buenas notas en los reviews de final de año y que tampoco será un disco que se espera de una banda que lleva más de dos décadas sacando joyas. Pero nadie puede decir que no agradece cuando su banda favorita de años aún te sigue emocionando, y regalando momentos increíbles gracias a que no calma ese desasosiego y más bien siguen inquietos y buscando como sorprenderte haciendo lo que mejor saben, música sin espacio temporal identificable.

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